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Revista: NEUROFELICIDAD - Creciendo como Seres Humanos y Aprendiendo a Ser  Felices

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¿MUJER = CEREBRO FEMENINO?

Por Virginia Gudiño *

En el Día internacional de la Mujer, sin feminismo, machismo ni fundamentalismo alguno (considero que hacen daño a la verdadera comprensión humana y salud mental de las personas), basada en ciencia y con conciencia, te compartiré descubrimientos que aporta la neurociencia sobre el Cerebro Femenino (que es el de la mayoría de las mujeres).

                                                      Algo de historia

A partir de los ´70 del siglo XX, el estudio del cerebro exclusivamente morfológico y mediante las técnicas posmortem fue arrojando resultados que hoy día se suman a los que se pueden obtener utilizando los equipos no invasivos para el estudio del cerebro en actividad.

Pero, ¿Cuál es el sentido de conocer las diferencias entre los cerebros masculinos y femeninos? La respuesta es sencilla: el conocernos mejor y entendernos unos a otros!

                                                      ¿Qué es la neurociencia?
La neurociencia es el conjunto de ciencias (disciplina) que explican el funcionamiento del sistema nervioso, especialmente del cerebro, desde el punto de vista de su anatomía, fisiología, etcétera.

¿Por qué se habla tanto de ella?

Porque, el crecimiento en investigaciones neurociencientíficas, pudiendo ver al cerebro en acción, in vivo, gracias al desarrollo de tecnología cerebral (a partir del año 1980), permitió comprobar y asumir qué neuronas están activándose o desactivándose, por ejemplo, ante una determinada tarea.

Durante muchos años los neurocientíficos se han fijando en la anatomía. Ésta es el área que procesa el lenguaje, ésta procesa los olores, etc, pero llevamos poco tiempo -en relación a la historia de la ciencia- en que se puede ver funcionar al cerebro, en vivo y en tiempo real, lo que se concretó gracias al desarrollo de métodos no invasivos como el tomógrafo de emisión de positrones (PET), o la resonancia magnética funcional por imágenes (IRM f).También los descubrimientos sobre la bioquímica cerebral están muy avanzados.

Se habla tanto de neurociencia, porque el cerebro configura la manera en que vemos, oímos, olemos y gustamos. Los nervios van desde nuestros órganos sensoriales directamente hasta el cerebro, que efectúa toda la interpretación. Un golpe grave en la cabeza en el sitio correspondiente puede implicar que se pierda la capacidad de oler o de gustar. De todos modos, el cerebro hace más que eso: afecta profundamente a cómo conceptualizamos el mundo.

En 1993 se publicó uno de los libros que reúne los trabajos pioneros en el estudio morfológico del cerebro, ¨El cerebro sexual¨, del Dr Simon Le Vay. En este libro se relatan los resultados de su grupo de investigación, el cual se internó en la búsqueda de una posible diferencia cerebral entre hombres homosexuales y heterosexuales. Y sin proponérselo, abrieron el camino para el estudio del cerebro femenino.

Los cerebros de machos y hembras son diferentes por naturaleza, pero los médicos y científicos solían opinar que el género fue creado culturalmente para los humanos, pero no para los animales. En las décadas de los setenta y los ochenta, ya se había descubierto que los cerebros animales (macho y hembra) empezaban desarrollándose de modo diferente en el útero, sugiriendo que impulsos tales como el emparejamiento, el embarazo, la crianza de la prole, están plasmados en circuitos del cerebro animal. Sin embargo, se enseñó que para los humanos las diferencias sexuales provienen principalmente de que los padres lo eduquen como muchacho o muchacha. Ahora sabemos que esto no es verdad del todo y, si retrocedemos al punto en que el asunto empezó, el cuadro resulta más claro.

Diferencias: ¿se nace con ellas o se hacen?

La cuestión es: ¿Se nace con las diferencias o se hacen?. Respuesta: "Se nace y se hacen". Nacemos con cerebros diferentes, pero el cerebro humano es muy inmaduro al nacer y no termina de madurar hasta bastantes años más tarde, de modo que las condiciones ambientales también nos hacen diferentes. Las diferencias tienen causas genéticas, hormonales y ambientales, y todas son importantes.

El cerebro triplica su peso entre el momento de nacer y la pubertad. La maduración sigue unas pautas genéticas determinadas; hasta los siete años existen unas ventanas (con un inicio y un cierre), idóneas para determinados aprendizajes. Cada habilidad cognitiva tiene un momento de adquisición.También está comprobado que los daños cerebrales, los derrames cerebrales, las lobotomías prefrontales y las heridas en la cabeza pueden cambiar lo que importa a una persona. Pueden incluso cambiar la personalidad de agresiva a mansa o de amable a arisca.

Una sinapsis cerebral (contacto entre dos células a través de un neurotransmisor) puede construirse o deconstruirse en 24 horas: "El cerebro es una compleja máquina que está cambiando constantemente y algunas estructuras se modifican en un día" (Dr. Alberto Ferrús). Cuando más cambia es en los primeros años de vida, aunque los circuitos básicos, estructurales, de uno u otro tipo cerebral, ya se portan desde el nacimiento.

                  «Nacemos con la estructura de un cerebro típicamente masculino o típicamente femenino»    

Sabemos que un día gris y nublado puede volverse radiante o el enfado con una persona amada puede disiparse según el modo en que los ingredientes químicos de un vino o de un chocolate afecten al cerebro. Tu realidad inmediata puede cambiar en un instante. Si las sustancias químicas que actúan sobre el cerebro pueden crear realidades diferentes, ¿qué ocurre cuando dos cerebros tienen diferentes circuitos? No cabe duda de que sus realidades serán diferentes.

Los cerebros femenino y masculino tienen circuitos cerebrales ligeramente distintos, aunque son más parecidos que diferentes, ¡pertenecemos a la misma especie!. ¨Las diferencias cerebrales entre los miembros del mismo sexo suelen ser superiores a las que hay entre los dos sexos"(María José Barral).

Todos empezamos con la misma estructura cerebral, para ser exactos, hasta la octava semana de gestación, donde todos los embriones son iguales: sus circuitos cerebrales son de tipo femenino (aunque las mujeres tengamos genéticamente cromosomas XX y los hombres XY, la forma biológica por defecto, en la naturaleza, es femenina).

* En conclusión: genéticamente somos distintos, pero los circuitos cerebrales son los mismos hasta las 8 semanas de vida.

A partir de entonces, cuando los diminutos testículos del embrión XY empiezan a liberar enormes cantidades de testosterona, ésta impregna los circuitos cerebrales y los transforma del tipo femenino al tipo masculino.

                                  VIDEO ¨el cerebro tiene sexo¨  

Si contando con fotografías periódicas uno se pusiera a observar un cerebro femenino y otro masculino mientras se desarrollan, podría ver que sus diagramas de circuitos se establecen conforme al proyecto diseñado tanto por los genes como por las hormonas sexuales. En la octava semana se registrará un enorme aflujo de testosterona que convertirá este cerebro unisex en masculino, matando algunas células en los centros de comunicación y haciendo crecer otras más en los centros sexuales y de agresión. Si no se produce la llegada de la testosterona, el cerebro femenino continúa creciendo sin perturbaciones.

Los impulsos de niños y niñas son tan innatos, que rebotan si los adultos intentamos volverles hacia otra dirección. Una mamá regaló a su hija de tres años y medio muchos juguetes unisex, entre ellos un vistoso coche rojo de bomberos en vez de una muñeca. La madre irrumpió en la habitación de su hija una tarde y la encontró acunando al vehículo en una manta de niño, meciéndolo y diciendo: «No te preocupes, camioncito, todo irá bien». Esto no es producto de la socialización. Aquella niña pequeña no acunaba a su «camioncito» porque su entorno hubiera moldeado así su cerebro unisex. La niña nació con un cerebro femenino, que llegó completo con sus propios impulsos.

                                                ¿Qué significan entonces esas diferencias cerebrales?

Al nacer, tenemos cerebros diferentes y son estos cerebros los que dirigen los impulsos, valores y la misma realidad.

Ya el sentido común nos indica que nos comportamos de modo diferente. Lo vemos a diario, desde pequeños y en todos los ámbitos (casa, escuela, trabajo, comunidad, etc). Pero lo que la cultura no nos había dicho es que, en realidad, es el cerebro el que dicta la diferencia de dichas conductas.

Existen criterios estructurales, hormonales y de procesamiento emotivo de la información, que inciden directamente sobre el desarrollo vincular, el aprendizaje y la conducta, según el tipo de cerebro.

*IMPORTANTE!: Para dejarlo desde ahora claro: ¨Mujer = cerebro femenino¨, ¨Varón = cerebro masculino¨, son neuromitos. Universalmente hablando hay 3 tipos cerebrales (el E, el S y el B), y si bien la mayoría de mujeres tiene cerebro tipo E o empático (neurocientíficamente hablando el ¨femenino¨), y la mayoría de los varones, tipo S o sistemático (neurocientíficamente hablando el ¨masculino¨), no es exclusivo. Además un diez por ciento de la población mundial (varones y mujeres) tiene cerebro B o equilibrado (con iguales capacidades empáticas y sistemáticas).

***Algunas diferencias entre el cerebro femenino y el masculino:

El cerebro femenino es más pequeño respecto al cuerpo. Tiene más apretadas las conexiones; los dos hemisferios son muy similares, con una distribución de tareas bastante uniforme, y comunica muy bien de un lado a otro. Esto en cierta medida es la base que le da esa capacidad de tener una empatía, un conocimiento más directo de la realidad, menos racionalizado –esto no quiere decir que no razone–, sino que tiene facilidad para percibir de forma más intuitiva.

Sin embargo, el cerebro masculino es más asimétrico: tiene las funciones del hemisferio izquierdo sólo en ese lado, podríamos decir extrapolando; y en el derecho lo mismo; y además, la comunicación entre los dos es menos fuerte. Se escanéo ambos cerebros mientras realizaban varias actividades, y se pudo constatar que el cerebro femenino tiende a utilizar ambos hemisferios cerebrales, mientras que el masculino utiliza un solo hemisferio para realizar muchas actividades.

Cerebro FEMENINO                   Cerebro MASCULINO
Más pequeño, aunque con conexiones neuronales más apretadas

Tamaño similar de ambos hemisferios. Distribución de tareas bastante uniforme

Mayor tamaño cuerpo calloso: comunica muy bien de un hemisferio a otro

                  Más asimétrico

Funciones HI – HD sólo de ese lado cada uno (extrapolación)

Menor comunicación entre ambos hemisferios

Particularidades estructurales y hormonales que promueven diversidad social, emocional y cognitiva

* Para comenzar, podemos citar la estructura subcortical denominada Amígdala, que se encuentra en gran medida encargada del procesamiento emocional (conductas asociadas a la agresión, la defensa y la reproducción). La evidencia neurocientífica ha comprobado que dicha estructura es más grande en el cerebro masculino, lo que en parte les vuelve más agresivos.

* Otra estructura subcortical es el Hipocampo, que dentro de sus funciones regula el aprendizaje y la memoria (es como un almacén de información) y es significativamente superior en número de neuronas y velocidad de transmisión neuronal en el cerebro femenino. Esta diferencia provoca una ventaja en cuanto a destrezas del recuerdo a largo plazo, y a eso se le atribuye el buen manejo memorístico del cerebro femenino.

* La Comisura anterior, formada por fibras nerviosas (al igual que el cuerpo calloso), y que se encarga de transmitir impulsos nerviosos, comunicando la corteza con zonas subcorticales, es también mas grande en el cerebro femenino.

* El Hipotálamo, la región del impulso sexual, es un área cerebral con diferencias bien documentadas. Tres áreas (el área preóptica, el núcleo supraquiasmático y el área premamilar) tienen claras diferencias entre los sexos:

-El área preóptica, involucrada en el proceso de apareamiento, es mayor en machos de varias especies, y en el cerebro masculino, en concreto, unas 2,2-2,5 veces mayor que en el femenino y contiene el doble de células. Las diferencias aparecen a partir de los cuatro años de edad (el número de células, disminuye en en cerebro femenino).

- El área premamilar, específicamente vinculada con defensa territorial en machos (defender el territorio puede incluir defender a la hembra que el macho esté protegiendo), es una zona más activa y de mayor tamaño en el cerebro masculino.

- El núcleo supraquiasmático está involucrado en los ritmos circadianos y los ciclos reproductivos. La diferencia entre cerebros masculinos y femenino es la forma: en el masculino es una esfera; en el femenino, es más alargada. Es posible que la forma influya en las conexiones que establece esta zona con otras áreas, especialmente del hipotálamo.

* El Cuerpo calloso, un haz de nervios que comunica los hemisferios derecho e izquierdo del cerebro está más desarrollado en el cerebro femenino. Este tejido fibroso es más grande y facilita, entre otras cosas, la habilidad verbal. Además, la conexión entre ambos hemisferios garantiza que sea posible realizar simultáneamente funciones con ambos lados del cerebro (el cerebro masculino utiliza un solo lado del cerebro para las tareas involucradas).

Como ese conjunto de fibras del cuerpo calloso es más robusto en el cerebro femenino, es a juicio de algunos autores, lo que hace que el cerebro femenino pueda tener una visión más amplia mientras va elaborando sus acciones específicas. En materia gerencial implica que la táctica o el movimiento específico no la hacen perder contacto con la estrategia.

* La Corteza prefrontal, encargada de regular las emociones y evitar nuestro lado salvaje, madura primero y es más grande en el cerebro femenino, y a esto se le ha atribuido el papel de mediadoras que las mujeres han jugado durante muchos siglos.

* Las Uniones temporo-parietales, asociadas con la empatía cognitiva y el procesamiento de la parte cognitiva de emociones, son más activas en cerebro masculino.

* El Sistema espejo, con neuronas espejo que procesan emociones: hay más y están mas activas en el cerebro femenino.

El cerebro femenino se rige más por el sistema involucrado en la Empatía emocional.. El cerebro masculino, recurre brevemente al sistema espejo, y luego hacen un uso mayor del sistema temporo-parietal, que busca Soluciones!

-Por ejemplo, si una mujer (con cerebro E), acude a su marido (con cerebro S) porque está disgustada por algo, y le dice: me ha pasado esto y aquello en el trabajo hoy; he tenido este problema, él no puede evitarlo, rápidamente suelta:¿sabes lo que tendrías que hacer, cielo? ¡Quiere arreglarlo por ella! Quiere dar una solución. En cambio, ella lo que quería es que le dijera: cariño, sé cómo te sientes...

El cerebro femenino es más paciente para enfrentarse a retos difíciles; el masculino se siente herido en su amor propio cuando no puede resolver algo. Cuando algo se le pone cuesta arriba se frustra más prontamente. El cerebro femenino también se frustra, pero su frustración no lleva tan rápidamente a comportamientos destructivos como los del cerebro masculino. El cerebro masculino fácilmente sigue el camino de la ira y de las palabrotas. En esto es bastante esclavo de la testosterona, a la cual puede atribuirse la impetuosidad, la irascibilidad, la audacia.

Si bien es once por ciento menor en tamaño que el masculino, el cerebro femenino está más finamente desarrollado. Está compuesto de materia gris (donde se procesa la información), materia blanca (compuesta de fibras largas cubiertas de grasa que transmiten impulsos eléctricos del cerebro al cuerpo) y líquido cefalorraquídeo (que funciona como amortiguador del cráneo). Las investigaciones revelan que el cerebro masculino tienen una proporción menor de materia gris que lel femenino y esto puede significar que el cerebro femenino tenga ciertas ventajas en el procesamiento de la información.

El cerebro masculino tienen mayor cantidad de materia blanca, lo que permite que la información se mueva con más facilidad de una región del cerebro a otra. El mayor volumen de líquido cefalorraquídeo permite que el cerebro masculino sea más resistente a los golpes.

Diferencias COGNITIVAS

Cerebro MASCULINO   Cerebro FEMENINO

Mejor habilidad VISUOESPACIAL (HD), en tests que examinan la rotación mental y las habilidades de percepción espacial

Razonamiento matemático. Los lóbulos temporales se activan bilateralmente (PET) con pruebas de razonamiento matemático; esta específica activación cortical no es observada en mujeres

  Mejor habilidad LINGÜÍSTICA (HI) en ciertas habilidades verbales, especialmente en fluencia verbal de tipo fonético (pero no semántico)
  Velocidad perceptiva
  Tareas manuales motoras finas
  Memoria verbal
Cerebro FEMENINO           Cerebro MASCULINO

Supera en tareas de lenguaje

Ritmo más rápido de desarrollo del lenguaje

Menos riesgo de disfasia durante el desarrollo

Supera al cerebro masculino en algunas pruebas de juicio social, empatia y cooperación

Mejor encajando objetos

Mejor en pruebas que implican la generación de ideas

         

Razona mejor en cuestiones matemáticas (especialmente en problemas de geometría y de lenguaje matemático)

Supera en pruebas que implican distinguir entre figura y fondo

Mas facilidad para hacer girar objetos mentalmente

Mejor acertando un blanco

                                                      EL CEREBRO FEMENINO

Como expresé al inicio, en homenaje al Día internacional de la Mujer, haré ahora especial incapié en el cerebro femenino, pero reitero, NO es exclusivo de las mujeres, muchos varones lo poseen. Lo más importante, es que todos podamos comprender su conformación y manera evolutivo-biológica de ¨interpretar¨/actuar, ya que su procesamiento define un destino biológico congénito, dando color al cristal a través del cual mira el mundo y se compromete.

Usarlo estratégicamente ¨a favor¨ de decisiones personales y relaciones familiares, laborales y sociales más humanas, podría ser un interesante reto, para comprometernos, varones y mujeres, como sociedad madura.

¿Qué ocurre si el centro de comunicaciones es mayor en un cerebro que en otro? ¿Qué ocurre si el centro de la memoria emocional es mayor en uno que en otro? ¿Qué ocurre si un cerebro desarrolla mayor aptitud para captar indicios en los demás que la que poseen otras personas? En este caso, nos encontraremos ante una persona cuya realidad dictaría que sus valores primarios fueran la comunicación, la conexión, la sensibilidad emocional y la reactividad. Esa persona estimaría tales cualidades por encima de todas y se sentiría desconcertada por otra, cuyo cerebro no captara la importancia de aquéllas. En síntesis, tendríamos a alguien dotado de un cerebro femenino
                                        VIDEO: Cerebro FEMENINO  

Las células del cerebro femenino desarrollarán más conexiones en los centros de comunicación y las áreas que procesan la emoción. Este cerebro, por efecto de su centro de comunicación de mayor tamaño, crecerá más hablador. En muchos contextos sociales, usará más formas de comunicación.

¿Como opera?

LEER LA EMOCIÓN EQUIVALE A LEER LA REALIDAD

La primera cosa que el cerebro femenino induce a hacer a un bebé es estudiar los rostros.

* Aclaración: utilizaré a partir de ahora los términos niños/as , chicos/as, muchachos/as, y no cerebros femeninos y masculinos como venía haciendo (y como creo es mas correcto citarlos, neurocientíficamente hablando, ya que los tipos cerebrales son tres: E, S y B, y cualquiera de los  sexos puede tener uno u otro tipo), porque es el lenguaje que utiliza la Dra. Brizendine (máxima investigadora y exponente internacional sobre cerebro femenino). La mayoria de los siguientes textos, están extraído de sus publicaciones...

Extracto de experiencia compartida por Louann Brizendine:

¨Un antigua alumna mía, Cara, me trajo a su niña, Leila, para vernos en el curso de sus visitas regulares. Nos encantaba observar cómo cambiaba Leila a medida que crecía; y la vimos bastante en la etapa posterior al nacimiento y durante el jardín de infancia. Cuando tenía unas pocas semanas, Leila ya estaba estudiando cualquier cara que se le pusiera por delante. Mi equipo y yo tuvimos mucho contacto visual con ella y no tardó en devolvernos las sonrisas. Replicábamos las caras y sonidos del otro y era divertido relacionarse con ella. Deseé llevármela a casa, sobre todo porque no había tenido semejante experiencia con mi hijo. Me encantaba que esa niña pequeña quisiera mirarme y me habría gustado que mi hijo hubiera tenido igual interés en mi cara; él hacía todo lo contrario. Quería mirar cualquier otra cosa —móviles, luces y pomos de puerta—, pero no a mí. Establecer contacto visual figuraba al final de su lista de cosas interesantes por hacer. En la facultad me enseñaron que todos los niños nacen con la necesidad de mirarse mutuamente, porque ésta es la clave para desarrollar el vínculo madre-hijo y, durante meses, pensé que algo funcionaba muy mal con mi hijo. No se conocían en aquella época las muchas diferencias que son específicas del sexo en el cerebro. Se creía que todos los niños tenían circuitos adecuados para escrutar las caras, pero ha resultado que las teorías sobre las primeras etapas del desarrollo infantil estaban sesgadas hacia lo femenino. Son las muchachas, no los chicos, las que tienen circuitos dispuestos para la observación mutua. Las chicas no experimentan la irrupción de testosterona en el útero, que reduce los centros de comunicación, observación y procesado de la emoción, de modo que su potencial para desarrollar aptitudes en tales terrenos es mejor al nacer que el de los chicos. Durante los primeros tres meses de vida las facultades de una niña en contacto visual y observación facial mutua irán creciendo en un 400 %, mientras que en un niño la aptitud para examinar rostros no se desarrolla durante ese tiempo¨.

El cerebro femenino nace interesado en la expresión emocional. Se interpreta a sí mismo basándose en la mirada, el contacto y cualquier otra reacción de la gente con quien se relaciona.

Cualquiera que haya educado chicos y chicas o les haya visto desarrollarse, habrá podido ver que evolucionan de modo distinto, especialmente porque las niñas se comunican emocionalmente de maneras que no practican los niños. Sin embargo, la teoría psicoanalítica interpretó mal esta diferencia entre los sexos y estableció que el más intenso escrutinio de los rostros que practican las niñas y su impulso para comunicarse significaba que estaban más «necesitadas» de simbiosis con sus madres. El examen más intenso de caras no indica una necesidad, sino una aptitud innata para la observación. Es una facultad que viene con un cerebro que, al nacer, es más maduro que el de un niño, y se desarrolla más deprisa a lo largo de uno a dos años.

Fundándose en estas pistas, las niñas descubren si son valiosas, acreedoras a ser amadas o fastidiosas. Pero si se suprime las indicaciones que proporciona una cara expresiva, se habrá eliminado la principal piedra de toque con que un cerebro femenino contrasta la realidad. Observa a una niña pequeña cuando se aproxima a una figura que carezca de expresión, lo intentará todo para conseguir un gesto expresivo. Las niñas pequeñas no toleran las caras insulsas. Interpretan que si se vuelve a ellas una cara desprovista de emoción, es señal de que ellas están haciendo algo malo.

Las niñas no soltarán una cara hasta hacerla reaccionar. Pensarán que si hacen lo que corresponde, obtendrán la reacción que esperan. Es la misma especie de instinto que hace que una mujer adulta persiga a un hombre narcisista o emocionalmente inasequible por otra razón: «Si hago exactamente lo que corresponde, me amará».

Podemos imaginarnos, por tanto, el impacto negativo que ejerce en el aprecio por sí misma, en pleno desarrollo, la cara inexpresiva y plana de una madre deprimida; incluso la de una que haya recibido demasiadas inyecciones de bótox. La falta de expresión facial causa mucha confusión en una niña y puede llegar a creer que no le gusta a su madre, porque no es capaz de obtener la reacción esperada a su demanda de atención o a su gesto de afecto.

LA ESCUCHA, LA APROBACIÓN Y SER ESCUCHADA

Los círculos cerebrales bien desarrollados para captar significados de caras y tonos de voz impulsan también a las niñas a analizar muy pronto la aprobación social de los demás.Un estudio de la Universidad de Texas sobre niños y niñas de doce meses muestra diferencias en los deseos y aptitudes de observación.

Sus cerebros no han sufrido una marginación de testosterona en el útero y han quedado intactos sus centros de comunicación y emoción, y las chicas llegan al mundo con mejores aptitudes para leer caras y oír tonos vocales humanos. Igual que los murciélagos pueden percibir sonidos que ni los gatos ni los perros captan; pueden oír una gama más amplia de frecuencias y tonos de sonido de la voz humana que los niños.

Todo lo que una de ellas necesita oír es una ligera firmeza de la voz de su madre para saber que no debe abrir el cajón que tiene el forro de papel de fantasía. En cambio, habrá que reprimir físicamente a un chico para privarle de destruir los paquetes de la próxima Navidad. No es que desatienda a su madre; es que físicamente no puede oír el mismo tono de advertencia.

La falta de contacto visual significa para un cerebro femenino que no se lo atiende. Si no consigue establecer contacto, se siente fracasada. ¨Cara y Charles, estaban preocupados porque Leila, su pequeña, parecía insistir en meterse en todas las conversaciones de la casa. La niña era tan exigente que ellos pensaban que la habían mimado en demasía, pero no era así. Se trataba sólo de la investigación que desarrollaba el cerebro de su hija en busca de una revalidación de la noción de sí misma. Ser o no escuchada le indicará a una joven si los demás la toman en serio cosa que, a su vez, la llevará a aumentar la sensación de ser o no exitosa. Aunque no estén desarrolladas sus aptitudes de lenguaje, comprende más de lo que expresa y sabe antes que tú si tu mente ha divagado por un instante. La niña puede decir si el adulto la comprende. Si éste se mueve en la misma longitud de onda, consigue efectivamente que se sienta dotada de éxito o importancia¨

Especialmente Charles, su padre, se sorprendió de la atención que requería mantener la relación con su hija, pero vio que, cuando la escuchaba atentamente, ella empezaba a adquirir más confianza.

EMPATÍA

Este circuito superior del cerebro para la comunicación y los tonos emocionales representa un papel temprano en el comportamiento de una niña pequeña.

La niña pequeña es capaz de armonizar más fácilmente con su madre y responder con rapidez a una conducta tranquilizadora que detenga sus escándalos y llantos. Las observaciones efectuadas durante un estudio en la Harvard Medical School descubrieron que las niñas responden mejor que los niños a las madres.

Otro estudio mostró que las recién nacidas típicas, de menos de veinticuatro horas, responden más a los llantos desesperados de otro niño y a la cara humana que los varones recién nacidos. Las niñas de hasta un año responden más a la desgracia de otras personas, especialmente si parecen tristes o doloridas.

De la madre se heredan no solo los genes. Por efecto de su aptitud para observar indicios emocionales, una niña incorpora el sistema nervioso de su madre, al suyo propio. El «entorno del sistema nervioso» que una niña absorbe durante sus primeros dos años constituye una imagen de la realidad que la afectará el resto de su vida.

Hay ahora estudios sobre mamíferos que muestran que la incorporación del estrés vs la calma, llamado ¨sello epigenético¨puede transmitirse a través de varias generaciones. Las investigaciones del grupo de Michael Meaney sobre mamíferos, han mostrado que la descendencia femenina queda hondamente afectada según lo tranquilas y solícitas que sean sus madres. Las madres estresadas se vuelven menos providentes y sus hijas incorporan sistemas nerviosos estresados que cambian su percepción de la realidad. No se trata aquí de lo aprendido cognoscitivamente, sino de lo absorbido por los microcircuitos celulares en un nivel neurológico.

Dicha incorporación neurológica empieza en el curso del embarazo. El estrés materno durante la gestación surte efectos en las reacciones hormonales de la emoción y el estrés, particularmente en la descendencia femenina. Así pues, si eres una niña que está a punto de entrar en la matriz, prográmate para ser hija de una madre no estresada, que tenga una pareja estable y amorosa, y una familia que la respalde. Y si eres una madre que debe acoger un feto femenino, tómalo con calma para que tu hija tenga la posibilidad de relajarse.

¿Por qué nace una niña con un aparato tan delicadamente sintonizado para leer rostros, percibir tonos emocionales en las voces y responder a indicios tácitos en los demás? Piénsalo. Un sistema así está construido para relacionarse. Ése es el principal quehacer del cerebro femenino y es lo que le impulsa a hacer a una mujer desde el nacimiento.

Tal es el resultado de varios milenios de circuitos genéticos y evolutivos que, siguen teniendo consecuencias reales para la supervivencia: si puedes leer caras y voces, puedes decir lo que necesita un niño. Puedes predecir lo que va a hacer un macho mayor y más agresivo.Y dado que eres más pequeña, probablemente necesitas unirte en pandilla con otras hembras para defenderte de los ataques de un hombre colérico o de los cavernícolas. Si eres una mujer, has sido programada para garantizar que mantienes la armonía social.

Las niñas típicas, carentes de testosterona y regidas por el estrógeno, están muy bien dotadas para mantener relaciones armoniosas. Desde sus días más tempranos viven muy felices y a sus anchas en el reino de las relaciones interpersonales pacíficas. Prefieren evitar los conflictos, porque las discordias las colocan en una situación difícil en cuanto a su afán por permanecer conectadas, obtener aprobación y cuidados.

El cerebro es el que establece las diferencias de lenguaje, los generolectos de los niños pequeños, como ha señalado Deborah Tannen. Habitualmente las niñas hacen propuestas de colaboración empezando sus frases con «vamos », como en «vamos a jugar a las casitas». Las niñas, de hecho, usan típicamente el lenguaje para lograr consenso, influenciando a los demás.

Como han observado diversos estudios, las chicas participan juntas en la toma de decisiones con el mínimo de estrés, conflicto o alarde de estatus. Expresan a menudo el acuerdo con las propuestas de un compañero y, si tienen ideas propias, las plantean en forma de preguntas como «yo seré la profesora, ¿de acuerdo?». Los genes y hormonas han creado en sus cerebros una realidad que les dice que la relación social es el centro de su ser.

Los chicos saben emplear también este discurso para relacionarse, pero la investigación muestra que en ellos no es una característica típica. Usan en general el lenguaje para dar órdenes a otros, hacer que se hagan las cosas, presumir, amenazar, ignorar la propuesta de un compañero y aplastar los intentos de hablar de los demás. No les importa el peligro que entraña un conflicto. La competición forma parte de su talante.

El cerebro del muchacho formado por la testosterona no busca la relación social de la misma forma que ella. En realidad, los trastornos que privan a la gente de captar los matices sociales, llamados trastornos del espectro autista y síndrome de asperger son ocho veces más frecuentes entre los chicos. Los científicos opinan ahora que el cerebro típico masculino (que sólo tiene una dosis del cromosoma X -hay dos X en una niña-), queda inundado de testosterona durante el desarrollo y, en cierto modo, resulta más fácilmente deficitario en lo social. El exceso de testosterona, puede acabar con algunos de los circuitos cerebrales propios de la sensibilidad emocional y social.

ELLA QUIERE COMUNICACIÓN, PERO SOLO EN SUS TÉRMINOS

Cuando las mujeres hablan de «la niña que dejaron atrás», usualmente se están refiriendo a la etapa entre dos y seis años de edad, que es el periodo tranquilo que precede la pubertad. Es el momento en que una niña se dedica a su mejor amiga, cuando ni siquiera disfruta jugando con los chicos.

Las aptitudes sociales, verbales y la capacidad para relacionarse de las niñas se desarrollan años antes que las de los chicos. Sus diferencias cerebrales son probablemente la causa de que sus estilos de comunicación e interacción sean tan diferentes. Los niños típicos se divierten con la lucha, los simulacros de combates, los juegos rudos con coches, camiones, espadas, armas y juguetes ruidosos, preferiblemente explosivos. Tienden también más que las niñas a amenazar a los demás y a meterse en más conflictos, ya desde los dos años, y están menos inclinados a compartir juguetes y a respetar turnos que las niñas.

Hay estudios que muestran que las niñas guardan turnos veinte veces más a menudo que los niños, y que sus juegos de ficción tratan habitualmente de interacciones en el cuidado y atención de seres más desvalidos que ellas. Esta conducta tiene por fundamento el desarrollo del cerebro femenino típico. La agenda social de las niñas, expresada en el juego y determinada por su desarrollo cerebral, consiste en formar relaciones estrechas y bilaterales. El juego de los chicos, en cambio, consiste en el juego o juguete por sí mismo, así como en conceptos de rango social, poder, defensa del territorio y fuerza física.

EDUCACIÓN DE GÉNERO

La naturaleza, es la que interviene con más fuerza para lanzar comportamientos específicamente sexuales, pero la experiencia, la práctica y la interacción con las demás personas puede modificar las neuronas y el cableado cerebral. El primer principio de la organización del cerebro consiste en la suma de genes y hormonas, pero no podemos desatender el ulterior esculpido del cerebro que resulta de las interacciones con otras personas y el entorno.

Como padres, respondemos naturalmente a las preferencias de los hijos. Repetiremos la actividad, la sonrisa o el silbido ruidoso de un tren de madera que hace que el/la pequeño/a ría o haga muecas. Dicha repetición fortalece esas neuronas y circuitos del cerebro, que procesa y responde a cualquier cosa que inicialmente haya captado su atención. El ciclo continúa y de este modo los niños y niñas aprenden las costumbres de su género.

Dado que una niña responde tan bien a los rostros, hay probabilidad de que mamá y papá hagan muchas carantoñas y ella se vuelva todavía mejor en la respuesta. Entrará en una actividad que refuerza su habilidad para estudiar las caras y su cerebro asignará más y más neuronas a esa actividad.

La educación de género y la biología colaboran para hacernos lo que somos

El tono de voz, el contacto y las palabras (de un progenitor o cuidador) ayudan a organizar el cerebro e influyen en su versión de la realidad. Las expectativas de los adultos, en cuanto a la conducta de chicas y chicos, desempeñan también un papel importante en la configuración de los circuitos cerebrales.

UN CEREBRO MANDÓN

Si eres progenitor de una niña pequeña ya sabes de primera mano que no siempre es tan obediente y buena como la cultura quiere hacer creer que debería ser. Muchos padres han visto evaporarse sus expectativas cuando llega el momento en que su hija consigue lo que quiere.

¨ ¡Papá, no! chilló Leila. ¡Los vestidos de fiesta no, los decomida!, y las muñecas no hablan así. Tú tienes que decir lo que te dije que dijeras. Ahora dilo bien.Está bien, Leila, así lo haré. - Pero dime, ¿por qué te gusta jugar con muñecas conmigo en vez de con mamá?Porque tú, papá, haces lo que yo te digo. Charles se quedó un poco desconcertado por esta respuesta, y Cara y él atónitos por el descaro de Leila.¨

Las niñas pequeñas no exhiben usualmente agresividad en forma de juegos rudos y violentos; no luchan ni se golpean a la manera de los niños; por término medio, tienen más aptitudes sociales, empatía e inteligencia emocional que los chicos, pero esto no significa que sus cerebros no tengan circuitos adecuados para lograr todo lo que se proponen, ni que no puedan volverse unas tiranuelas con tal de conseguir sus propósitos.

¿Cuáles son las metas que dicta el cerebro de una niña pequeña?

Establecer relaciones, crear comunicación, organizar y orquestar un mundo de niña en cuyo centro se encuentre ella. En esto es donde se manifiesta la agresividad del cerebro femenino: protege lo que es importante para él, que siempre, inevitablemente, es la relación. La agresividad con todo, puede repeler a otros, lo que socavaría los propósitos del cerebro femenino. La niña anda entonces, por la delgada línea que separa el hecho de estar segura de que se halla en el centro de su mundo de relaciones y el de arriesgar el rechazo de esas relaciones.

¨Cara y Charles no sabían qué hacer a propósito del autoritarismo de Leila. No se limitaba a decirle a su padre cómo jugar con las muñecas. Se ponía a chillar cuando su amiga Susie pintaba un payaso amarillo en vez del azul que ella había ordenado, y Dios nos librara de que la conversación no incluyera a Leila a la hora de cenar. Su cerebro femenino exigía participar en cualquier comunicación o relación que acaeciera en su presencia. Quedar excluida era más de lo que sus circuitos infantiles podían soportar. Para su cerebro de la Edad de Piedra (no lo neguemos, por dentro seguimos siendo gente de las cavernas), ser excluido significaba la muerte. ¨

Esto constituye la agresividad en rosa. La agresividad implica que ambos sexos sobrevivan; en las niñas es simplemente más sutiL. La opinión social y científica sobre el buen comportamiento congénito de las niñas es un estereotipo erróneo surgido del contraste con los chicos. Las mujeres no necesitan empujarse y, por tanto, parecen menos agresivas que los varones.

Cuando las hormonas vuelvan a conectarse y se acabe la pausa juvenil, los padres ya no tendrán que habérselas con el cerebro mandón de Leila. El cerebro audaz de ésta se saltará los límites. La inducirá a ignorar a sus padres, encandilar a una pareja, dejar la casa y convertirse en alguien diferente. La realidad de una adolescente se volverá explosiva y se intensificarán todos los rasgos establecidos en el cerebro femenino durante la niñez: la comunicación, la relación social, el deseo de aprobación y la captación de indicios acerca de qué pensar o sentir.

Se vuelve extremadamente comunicativa con sus amigas y forma unos grupos sociales muy bien entablados para sentirse segura y protegida. Dentro de esta nueva realidad, impulsada por el estrógeno, la agresividad también representa un papel importante. El cerebro adolescente la hará sentirse poderosa, dotada siempre de razón y ciega ante las consecuencias. Sin tal impulso nunca sería capaz de crecer, pero adaptarse a él no es fácil. Cuando empieza a experimentar su «potencial femenino» completo (que incluye el síndrome premenstrual, la rivalidad sexual y el control de grupos de chicas) suelen convertir los estados de su cerebro en una realidad un tanto endiablada.

El cerebro de la Adolescente

Drama, drama, drama. Es lo que está sucediendo en la vida y el cerebro de una adolescente.

Los años de adolescencia son una época turbulenta. El cerebro de la adolescente está creciendo rápidamente, reorganizando y podando los circuitos neuronales que dirigen el modo de pensar, sentir y actuar. Está obsesionada con su aspecto. Su cerebro está desarrollando antiguas instrucciones sobre cómo ser mujer. Durante la pubertad, toda la razón de ser biológica de una muchacha es sentirse sexualmente deseable. Comienza a juzgarse en comparación con sus iguales y con las imágenes que traen los medios de comunicación de mujeres atractivas. Dicho estado cerebral, está creado por la oleada de nuevas hormonas, que se encuentran en el lugar principal del proyecto genético de la mujer.

Atraer la atención del hombre es una forma recién descubierta y apasionante de autoexpresión para las adolescentes. El estrógeno de alto voltaje que corre por sus vías cerebrales alimenta su obsesión. Las hormonas que afectan a su capacidad de respuesta al estrés social están por las nubes, que es de donde sacan sus ideas estrambóticas, la elección de ropa y el porqué están constantemente mirándose en el espejo.

Están interesadas, casi exclusivamente, en su aspecto y, sobre todo, en averiguar si los chicos que pueblan sus mundos reales y fantásticos las encuentran atractivas. Se obsesionarán por lo que los muchachos piensen de su malo o buen aspecto, porque las hormonas crean en sus cerebros la realidad de que lo más importante en la vida es ser atractivas para los chicos.

Sus cerebros trabajan duramente para renovar el cableado; esto ocurre porque los conflictos aumentarán y se harán más intensos a medida que las adolescentes intensifiquen su lucha por la independencia y la identidad. Están desarrollando las partes de sí mismas que más las convierten en mujeres: su lucha por la comunicación, por formar lazos sociales y por cuidar de quienes tienen alrededor. Si los padres entienden los cambios biológicos que suceden en los circuitos cerebrales de la adolescente, pueden apoyar la autoestima y el bienestar de sus hijas durante esos años turbulentos.

La creciente marea de estrógeno y progesterona empieza a alimentar a muchos circuitos del cerebro de la adolescente que quedaron instalados en la vida fetal. Estos nuevos oleajes hacen que todos los circuitos específicamente femeninos de su cerebro se hagan más sensibles a los matices emocionales, tales como la aprobación y desaprobación, la aceptación y el rechazo. Y cuando su cuerpo florece, ella no sabe cómo interpretar la atención sexual recién descubierta: ¿aquellas miradas son de aprobación o de desaprobación? ¿Sus pechos son como deben ser o están mal formados? Algunos días la confianza en sí misma es absoluta; otros, pende de un hilo precario.

De niña era más capaz que un chico de entender el amplio espectro de tono emocional en la voz de otra persona. En la etapa actual esta diferencia es aún mayor. El filtro a través del cual ella capta la reacción depende del punto del ciclo donde se halle; algunos días el feedback reforzará la confianza en sí misma, otros días, la destruirá. Un día se le puede decir que lleva los tejanos un poco cortos y no hará caso, pero si la coges en el día malo de su ciclo, lo que interpretará es que le estás llamando golfa o diciéndole que está demasiado gorda para llevar esos tejanos. Aunque no digas tal cosa ni sea ésa tu intención, así es como interpreta su cerebro tu comentario.

Muchas partes del cerebro femenino que incluye una sede importante de la memoria y el aprendizaje (hipocampo), el centro principal de control de los órganos del cuerpo (hipotálamo) y el centro de gobierno de las emociones (la amígdala) están particularmente afectados por este nuevo combustible de estrógeno y progesterona. El mismo combustible agudiza el pensamiento crítico y afina la capacidad de respuesta emocional. Estos circuitos cerebrales potenciados se estabilizarán al final de la pubertad y al comienzo de la etapa adulta.

Al mismo tiempo sabemos que los flujos de estrógeno y progesterona hacen que el cerebro femenino adolescente, especialmente en el hipocampo, experimenten cambios semanales en la sensibilidad ante el estrés, que continuarán hasta que la mujer supere la menopausia. Una vez que han entrado en la pubertad, los cuerpos y los cerebros femeninos reaccionan de modo diferente que los masculinos ante el estrés. El estrógeno y la progesterona fluctuante en el cerebro son la causa de esa capacidad de respuesta diferente.

Los varones y las mujeres se muestran reactivos ante diferentes clases de estrés. Éstas empiezan a reaccionar más ante el estrés de las relaciones y los muchachos, ante los desafíos a su autoridad. Cualquier conflicto en las relaciones hace estallar el sistema de estrés de una adolescente. La adolescente necesita gustar y relacionarse socialmente; un chico adolescente necesita ser respetado y ocupar un lugar elevado en la jerarquía masculina.

Los circuitos cerebrales de la muchacha están dispuestos y alimentados por el estrógeno de forma que responda al estrés con actividades de tutela y la creación de redes sociales protectoras. Aborrece los conflictos de relaciones. El rechazo social dispara en grado sumo la respuesta de su cerebro al estrés.

La marea alta y baja del estrógeno durante el ciclo menstrual cambia su sensibilidad ante el estrés psicológico y social de una semana a otra. Durante las dos primeras semanas del ciclo, cuando el estrógeno es elevado, la muchacha está más inclinada a sentirse socialmente interesada y relajada en el trato con los demás. En las dos últimas semanas del ciclo,cuando la progesterona es elevada y el estrógeno ha bajado, es más probable que reaccione con irritabilidad creciente, y querrá que la dejen tranquila.

*Conclusión: durante el intervalo de la infancia, cuando los niveles de estrógeno son estables y bajos, el sistema de estrés de una chica está más tranquilo y es más constante. Una vez que los niveles de estrógeno y progesterona aumentan en la pubertad, su receptividad al estrés y al dolor empieza a crecer y se caracteriza por nuevas reacciones del cerebro al cortisol, la hormona del estrés. La joven se estresa fácilmente, está tensa y empieza a pensar en maneras de relajarse.

¿Cómo calmarla?

Como vimos antes , los circuitos de relación social y verbal son, por naturaleza, más vigorosos en el cerebro típico femenino que en el masculino. Durante los años de la adolescencia la oleada de estrógeno en los cerebros de las muchachas irá activando la oxitocina y los circuitos cerebrales que son sexualmente específicos de la mujer, sobre todo los correspondientes al habla, el flirteo y los tratos sociales.

Muchas mujeres encuentran alivio biológico en compañía de otra; el lenguaje es el pegamento que conecta a las mujeres entre sí. No es de sorprender, entonces, que algunas áreas verbales del cerebro sean mayores en las mujeres que en los hombres ni que éstas, en general, hablen mucho más que ellos. Las cifras cambian pero, como promedio, las muchachas pronuncian dos o tres veces más palabras al día que los chicos.

Ya sabemos que las niñas hablan antes y que a los veinte meses tienen en su vocabulario el doble o el triple de palabras que los niños. Éstos, al final, se igualan en vocabulario pero no en velocidad. Las chicas hablan más deprisa, sobre todo cuando se hallan en un ambiente social. A los hombres no les ha hecho siempre gracia este perfil verbal.

Y ¿por qué van las chicas al baño para hablar? ¿Por qué pasan tanto tiempo al teléfono con la puerta cerrada? Es que están intercambiando secretos y cotilleos para crear lazos de amistad e intimidad con sus pares, formando bandas muy unidas con reglas secretas. Hablar, decirse secretos y cotilleos, se convierte en la actividad favorita de las chicas, en alivio de los altibajos y el estrés de la vida.

Existe una razón biológica para esta conducta. Al establecer contacto por medio de la charla, se activan los centros del placer en un cerebro femenino. Todavía se activan más estos centros al compartir secretos que tengan implicaciones románticas y sexuales. No estamos hablando de una reducida cantidad de placer. Ese placer es enorme, es un grandioso flujo de dopamina y oxitocina que constituye el mayor y más voluminoso deleite neurológico que se puede obtener, aparte de un orgasmo.

La dopamina (circuito celeste en lafigura) es una sustancia neuroquímica que estimula la motivación y los circuitos del placer en el cerebro. En la pubertad, el estrógeno aumenta la producción de dopamina y oxitocina en las muchachas. La oxitocina (en verde, en al figura) es una neurohormona que dispara la intimidad y es disparada por ésta. Cuando el estrógeno se eleva, el cerebro de una adolescente es impulsado a fabricar todavía más oxitocina y reforzar sus lazos sociales.

A mitad del ciclo, durante la producción culminante de estrógeno, el nivel de dopamina y oxitocina está también, probablemente, en su máximo nivel. No sólo está en la cumbre su cascada de palabras sino su avidez de intimidad. La intimidad libera más oxitocina, que refuerza el deseo de conectarse y, al hacerlo, conlleva la sensación de placer y bienestar.Tanto la producción de la oxitocina como la de la dopamina están estimuladas por el estrógeno ovárico al comienzo de la pubertad y durante el resto de la vida fértil de una mujer.

Esto significa que las adolescentes obtienen incluso más placer al principio de sus contactos y lazos jugando con el cabello de la otra, cotilleando y yendo de compras juntas, del que lograban antes de la pubertad. Éste es el mismo influjo de dopamina que los adictos a la cocaína o la heroína obtienen cuando se drogan. La combinación de la dopamina y la oxitocina forma la base biológica de este impulso en pos de la intimidad, con su efecto reductor del estrés.

Si tu hija adolescente está siempre hablando por teléfono o mandando mensajes a sus amigos, le ayuda a atravesar cambios sociales estresantes, pero no debes permitir que sus impulsos dicten tu vida familiar. Puede llevar meses de negociaciones conseguir que tu hija esté sentada durante toda la cena de la familia sin mandar mensajes al mundo entero. Dado que el cerebro de una adolescente se siente tan recompensado por la comunicación, es un hábito difícil de reprimir.

TEMOR AL CONFLICTO

Los estudios indican que están motivadas en el nivel molecular y neurológico para remediar e incluso evitar el conflicto social. El cerebro femenino tiene por finalidad mantener la relación a toda costa. Esto puede ser especialmente efectivo en el cerebro de la adolescente.

El cerebro femenino reacciona con una alarma mucho más negativa ante el conflicto y el estrés de las relaciones que el cerebro masculino. Los hombres gozan a menudo con el conflicto y la competición interpersonales, incluso alardean de ellos. En las mujeres el conflicto moverá probablemente una cascada de reacciones hormonales negativas creando sentimientos de estrés, alteración y temor.

Cuando una relación está amenazada o perdida, caen en picado algunas de las sustancias neuroquímicas del cerebro femenino como la serotonina, la dopamina y la oxitocina (la hormona de las relaciones) y pasa a dominar la hormona del estrés, el cortisol. La mujer empieza a sentirse angustiada, aislada y temerosa de verse rechazada y aislada.

Desazonante realidad que se plasma en el cerebro femenino. Por eso la ruptura de una amistad o la simple idea del aislamiento social resulta tan angustiosa, especialmente entre las adolescentes. Muchos circuitos cerebrales están sintonizados para registrar la proximidad, y cuando resulta amenazada, el cerebro hace sonar ruidosamente la alarma del abandono.

Ambos sexos, sin duda, experimentan un intenso flujo de sustancias neuroquímicas y hormonas cuando se encuentran sometidos a un estrés agudo; sustancias que los preparan para hacer frente a las demandas de una amenaza inminente. Este flujo puede hacer que los varones salten a la acción; sus modos de agresión son más directos que los femeninos. El circuito varonil de la agresión se halla más conectado con las áreas cerebrales de la acción física.

Pero el combate puede no haber estado tan adaptado evolutivamente para las hembras porque tienen menos posibilidad de derrotar a los machos más corpulentos. En el cerebro femenino el circuito propio de la agresión está más íntimamente ligado a las funciones cognitivas, emocionales y verbales.

Las hembras parecen disponer de algunas reacciones ante el estrés, además del «combate o fuga», que les permiten protegerse a sí mismas y a las crías dependientes de ellas. Una de estas reacciones puede ser la de confiar en los lazos sociales. Las hembras pueden avisarse mutuamente dentro del grupo, anticipando el conflicto, lo cual les permite alejarse del peligro potencial y continuar cuidando sin peligro a las crías dependientes.

Esta norma de conducta se denomina «cuida y busca amistades» y puede constituir una estrategia particularmente femenina. Cuidar implica actividades de tutela que fomentan la seguridad y reducen la desgracia para la hembra y su cría. Hacer amistades es la creación y conservación de redes sociales que puedan ayudar en este proceso.

Recuérdese que el moderno cerebro femenino conserva los circuitos antiguos de las antepasadas más exitosas. Al principio de la evolución de los mamíferos, las hembras pudieron muy bien haber formado redes sociales de ayuda cuando eran amenazadas por los machos, según indican estudios sobre algunos primates no humanos.

La antropóloga de la Universidad de California de Los Ángeles, Joan Silk, encontró un vínculo directo entre el grado de conexión social de los babuinos hembras y su éxito en la reproducción. En su estudio, realizado a lo largo de dieciséis años, demostró que las madres más conectadas socialmente tenían mayor número de cachorros supervivientes y mayor éxito en la transmisión de sus genes.

Las adolescentes empiezan a crear y practicar estas relaciones de amistad durante sus charlas íntimas en los baños de la escuela. Biológicamente están alcanzando la fertilidad óptima. Los cerebros de la edad de pieda que hay en ellas, están inundados de sustancias neuroquímicas que les piden se relacionen con otras mujeres para poder ayudarlas a proteger a la prole. Su cerebro primitivo les está diciendo: «Cancelad este vínculo y tanto vosotras como vuestra descendencia estaréis perdidas». Es un mensaje convincente. No es sorprendente que las muchachas consideren insoportable la sensación de quedar excluidas.

EL CEREBRO, AL COMPÁS DEL ESTRÓGENO

Llegada la pubertad, el estrógeno marca el ritmo de todo el cerebro femenino. Los cerebros masculino y femenino acaban marchando según el batir de tambores diferentes.

En las niñas de ocho o diez años (y en los niños uno o más años después), el reloj del cerebro empieza a cambiar las pautas del sueño: se acuestan más tarde, se despiertan más tarde y, en suma, duermen más.

  • A los nueve años los cerebros de niñas y niños tienen exactamente las mismas ondas cerebrales durante el sueño.

  • A los doce años las chicas experimentan un viraje de sus ondas cerebrales durante el sueño, comparadas con las de los chicos.

  • Los científicos llegaron a la conclusión de que los cerebros de las muchachas maduran más aprisa. La reducción de las sinapsis extra en los cerebros de las adolescentes comienza antes que en los muchachos, haciendo madurar más rápidamente todos sus circuitos cerebrales. El cerebro femenino, por término medio, madura dos o tres años antes que el masculino.

  • A los catorce años su fase de sueño se adelanta hasta una hora más. Ese solo hecho indica el comienzo de la falta de sincronía con el sexo opuesto. La tendencia femenina a acostarse y levantarse un poco antes que los hombres constituye una diferencia que durará hasta después de la menopausia.

El desarrollo cerebral de la mujer puede fluctuar con los cambios hormonales del ciclo menstrual. Una de las partes del cerebro más sensible al estrógeno, el hipocampo, constituye una estación repetidora importante de transmisión en el procesado verbal de los recuerdos. Ésa puede ser una razón biológica que explica el aumento de la actividad verbal durante la semana alta del estrógeno, la segunda dentro del ciclo menstrual.Tal vez, deberían presentarse a los exámenes orales el duodécimo día de sus ciclos, cuando están en la cumbre de su rendimiento verbal. Lo mismo debería valer para las esposas que quieren ganar una discusión al marido.

¿Por qué se alborota el cerebro de la adolescente?

Pensémoslo. Tu cerebro se ha mostrado bastante estable. Has tenido un flujo constante -o falta de él- de hormonas durante toda tu vida. Cierto día tomas el té con mamá, en la jornada siguiente la llamas estúpida, y, en calidad de muchacha adolescente, lo que menos quieres es crear conflictos.

Acostumbrabas a considerarte una muchacha agradable y, de repente, parece que ya no te pudieras fiar de tu personalidad. Todo lo que creías saber de ti misma ha quedado súbitamente desmentido. Esto constituye una enorme brecha en la autoestima de una chica pero, en realidad, se trata de una reacción química bastante simple, incluso en una mujer adulta.

Es distinto saber o no saber lo que está pasando... Para algunas mujeres la causa del problema es la retirada del estrógeno y la progesterona en el cerebro, que se registra en la cuarta semana del ciclo. Las hormonas se extinguen precipitadamente y el cerebro empieza a reclamar sus efectos tranquilizantes. Si no los obtiene, se vuelve irritable, tanto que su alteración muestra el mismo espectro de desarreglo que en un ataque de apoplejía. El estrés y la reactividad emocional aumentan en los pocos días anteriores al comienzo del flujo de sangre (menstruación).Las fluctuaciones de las hormonas durante el ciclo menstrual afectan la excitabilidad del circuito cerebral relacionado con la respuesta al estrés.
Esto ayuda a explicar por qué las mujeres se sienten siempre más irritables durante las semanas de máximo retroceso de las hormonas. Aun cuando el 80 % de las mujeres resultan sólo ligeramente afectadas por los cambios hormonales mensuales, el 10 % dice que se pone extremadamente quisquillosa y que se altera fácilmente.

Las mujeres cuyos ovarios producen más estrógeno y progesterona son más resistentes al estrés, porque tienen más serotonina (sustancia química que procura sensación de bienestar) en las células del cerebro. Las mujeres con menos estrógeno y progesterona son más sensibles al estrés y tienen menos células cerebrales de serotonina.

Para las personas más sensibles al estrés, los últimos días precedentes al comienzo de la regla pueden ser un infierno en la Tierra. Les pueden abrumar ideas de hostilidad, desesperados sentimientos de depresión, proyectos de suicidio, ataques de pánico, miedo e incontrolables accesos de lloros y cólera. Los cambios en las hormonas y la serotonina pueden conducir a una disfunción en la sede cerebral del discernimiento (el córtex prefrontal) y emociones dramáticas e incontroladas pueden abrirse camino más fácilmente desde las partes primitivas del cerebro.

ASUNCIÓN DE RIESGOS Y AGRESIÓN

Los centros emocionales de una muchacha devienen altamente reactivos en la pubertad. El sistema de su cerebro para controlar emociones e impulsos el córtex prefrontal ha desarrollado ya muchas más células a los doce años, pero las conexiones aún son pequeñas e inmaduras.Como resultado, los cambios de humor de una adolescente resultantes en parte del aumento de los impulsos emocionales que proceden de la amígdala, son más rápidos y aparatosos.

Su córtex prefrontal es como el viejo dial de un módem que recibe señalesde banda ancha. No puede asumir el incremento de tráfico procedente de la amígdala y a menudo queda sobresaturado Los adolescentes, por ende, se aferran a una idea y siguen con ella sin pararse a considerar las consecuencias. Se quejan de cualquier autoridad que quiera reprimir sus impulsos.

Sus circuitos cerebrales se hallan en una reconstrucción importante. Sus hormonas sexuales hacen crecer sus células cerebrales y emiten ramificaciones, pero, pasarán varios años hasta que se formen conexiones estructuralmente sólidas (una vez que aquellas ramificaciones están enchufadas en los puntos correctos de los córtex prefrontales maduros).

Estas extensiones sin terminar (sin mielina), son prominentes en las conexiones entre el centro emocional de la amígdala y el centro de control emocional del córtex prefrontal; necesitan estar cubiertas por mielina, que permita la conductividad rápida, para poder funcionar eficazmente.

Esto puede ocurrir recién el final de la adolescencia o el principio de los años adultos. Sin una conexión rápida hasta el córtex prefrontal, los enormes trasvases de impulsos emocionales conducen a menudo a comportamientos rudos e inmediatos y a la sobrecarga del circuito.

Los cambios de las condiciones hormonales en los cerebros de las chicas durante el ciclo menstrual añaden todavía más volatilidad a la mezcla. Las hormonas llegan en oleadas. Dado que el cerebro de la adolescente está sometido a cambios considerables, sobre todo en áreas en particular sensibles a las oscilaciones de las hormonas, la pubertad puede ser una época virulentamente impulsiva para muchas chicas.

Si no padece estrés en una semana favorable del ciclo menstrual, el córtex prefrontal de la adolescente puede funcionar con normalidad.En tales etapas puede mostrar buen juicio y buena conducta, pero un leve estrés, como una decepción o una mala nota pueden hacer descarrilar en un día, el córtex prefrontal, causando una respuesta emocional exagerada y una conducta descontrolada como la de gritar y dar portazos...

Puede resultar difícil tranquilizar la amígdala inflamada de una muchacha. Muchas de ellas se orientan hacia las drogas,el alcohol y la comida (dejan de comer o se hartan) cuando están sometidas a estrés. Si eres padre o madre de adolescentes, te toca pasar por alto mucho de lo que dicen. No prestes oído a retóricas impulsivas o emotivas. Es necesario conservar la serenidad. Las adolescentes manifiestan sus intenciones y las sienten con tal pasión que son capaces de convencer aunque no se esté de acuerdo. Lo único que se debe recordar es que los circuitos de control de impulsos de la adolescente no pueden controlar su aparición. Guste o no hay que proporcionar el control que su cerebro es incapaz de mantener...

Los impulsos agresivos pueden fluctuar con las hormonas del ciclo menstrual. Durante algunas semanas del ciclo la adolescente estará más interesada en los contactos sociales. En otras semanas lo estará más en tener poder sobre los muchachos y otras chicas.Esta asociación implica que las cantidades superiores de andrógenos, producidas por los ovarios durante las segunda y tercera semanas, aumentan los niveles de agresión en las mujeres y adolescentes.

La empatía reducida, la disminución de relaciones y el sentido de pertenencia se asocian en ambos sexos con niveles más elevados de andrógenos. Cuando los niveles de andrógeno disminuyen, no sólo se reduce la agresividad sino que también mengua el impulso sexual.

Los muchachos y las chicas sufren el mismo riesgo de depresión ante las hormonas de la pubertad. Pero a los quince años, las muchachas sufren probablemente el doble de depresiones. La genética puede representar también un papel en la depresión femenina

Conclusión

  • Las hormonas cambian en las adolescentes su realidad y la percepción de ellas mismas para ser seres sexuales, positivas e independientes en el mundo.

  • Durante la adolescencia los circuitos cerebrales pasan por muchas etapas de crecimiento y poda. Es como si recibiera un nuevo surtido de cables de extensión y tuviera que concretar cuál de ellos enchufar en cada punto. Empezará así a manifestar la potencia total de sus circuitos femeninos cerebrales.

Robert Josephs, de la Universidad de Texas, ha concluido que la autoestima de los hombres deriva mayormente de su capacidad para mantenerse independientes de los demás, mientras que la autoestima de las mujeres se sustenta, en parte, en su capacidad para conservar relaciones afectuosas con el prójimo. Como resultado, acaso pueda ser la principal causa de estrés en el cerebro de la mujer. El temor a perder relaciones de afecto y la carencia de apoyo vital y social que ello causaría.

Conclusiones finales

Retomando las diferencias esbozadas arriba sobre cerebro femenino (CF) y masculino (CM), y para finalizar este artículo:

  • El CM es mejor que femenino haciendo girar imágenes mentalmente

  • Aún cuando el CF distingue más rápidamente dos imágenes parecidas y es mejor generando palabras

  • El CM es más preciso al enfocar una tarea

  • Mientras que el CF reconoce con mayor facilidad la ausencia de objetos

  • El CM detecta mejor una forma concreta inmersa en un patrón complejo

  • El CF puede hacer tareas manuales de precisión (como colocar chinchetas en un tablero), con más habilidad

  • El cálculo matemático es más fácil para el CF

  • No obstante, con el razonamiento matemático se desenvuelve mejor el CM

Ahora bien, son cerebros humanos, con capacidades humanas y a lo largo de la vida el cerebro se va a modular personalmente en diversas etapas: cada cual va a construir su propio cerebro. Nos vienen dadas al nacer unas estructuras generales ligeramente diferentes  (tipo de cerebro distinto) y a lo largo de la vida, la educación, la cultura y las decisiones personales sobre todo, van dejando huella en ese cerebro, de tal manera que los estados mentales son de nuestra biografía.

Humor

Aunando la comprensión del rol que desempeña la genética + la memética (lo aprendido), podríamos contestar las preguntas que se nos ocurran respecto a las diferencias...Para finalizar y tomarlo con sentido del humor (no citaré ¨CF, CM¨ sino los términos varón/ mujer, así que no deja de ser una generalización), daré 2 ejemplos:

* .¿Por qué es más difícil pillar infraganti a una mujer mirando el cuerpo de un hombre que a un hombre el de una mujer?.Al estar dotadas de mejor ángulo de visión, tienen mayor visión periférica y no necesitan volverse para verlos. También explicaría por qué les cuesta más aparcar a las mujeres que a los hombres. Éstos últimos tienen mejor sentido de la profundidad y de la perspectiva, por lo que tienen ventaja al tomar medidas

* ¿Por qué la mujer pueden hacer dos cosas a la vez correctamente y el varón es incapaz de andar y cepillarse los dientes al mismo tiempo? (si no, hagan la prueba...). Y es que las mujeres manejan mayor tráfico de información entre los hemisferios, debido al mayor grosor del cuerpo calloso. Mientras que el cerebro del hombre está más encapsulado, el de la mujer es más fluido.

Ahora bien, recordando lo que cité al principio del artículo, varones y mujeres tenemos cerebros que se parecen más que diferencian, y en la parte intelectual, en el cociente de inteligencia por ejemplo, no hay diferencia: ¡el 50% de los cerebros más privilegiados del planeta pertenecen a mujeres, y el 50% de los cerebros más privilegiados del planeta pertenecen a varones!

(:(:(: Necesitamos todos los cerebros para poder solucionar nuestros problemas!!!, poder gestionar apropiadamente los impulsos, la violencia, los disturbios emocionales de todo tipo y los conflictos que prevalecen en el mundo ...

Sabiendo (a ciencia cierta) que los conflictos externos, son un reflejo de conflictos internos (falta de alineación de nuestros 4 cerebros y 3 mentes), urge el desarrollo de una verdadera Inteligencia orientada al Mundo Interior. En este siglo XXI, el desarrollo de la inteligencia orientada solamente al mundo exterior, no es suficiente para garantizar nuestra supervivencia como especie...

¿Te sumás a la inversión inteligente?

 

REFERENCIAS

  • Brizendine Louann, El cerebro femenino (2006-2010)

  • Baron-Cohen Simon, La gran diferencia (2003-2005)

  • Le Vay Simon, El cerebro Sexual (1993)

  • Alberto Ferrús, Dr en Biología. Instituto de Neurobiología Ramón y Cajal del CSIC

  • María José Barral, Prof. Anatomía y Embriología Humanas,Universidad de Zaragoza.

*Virginia Gudiño es especialista en Gestión Humana y Desarrollo. Ideóloga, fundadora y directora de  Neurocapital Humano. Creadora del Sistema de Aprendizaje Metacognitivo Neuroalineación (C+M)4. Consultora de REDEM (Red Educativa Mundial). Directora de NEUROFELICIDAD-Creciendo como Seres Humanos y Aprendiendo a Ser Felices. Sus correos son: virginia@e-neurocapitalhumano.org, virginia@e-neurocapitalhumano.com. Espacio en facebook: https://www.facebook.com/MetacognicionAplicada/
 
 

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