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(Francisco Bretones)
Por Perla Rodríguez*
El avance indiscutido de la ciencia nos permite soñar con que –tal vez- algún día, se lleguen a obtener las soluciones para remediar la creciente deshumanización a las cuales, el hombre común, parece no tener acceso.
Tal vez la ciencia, en un tiempo no muy lejano, llegue a fabricar “audífonos” para la sordera espiritual, “marcapasos” para las descompensaciones de la moral, “ prótesis” para las amputaciones del alma…
A lo mejor la energía nuclear avance lo suficiente para hacer funcionar “el motor interior” de las personas cuando es desabastecido por el apagón social que colapsa las “usinas” comunitarias transformando, a los individuos, en oscuros integrantes de no menos oscuras sociedades…
Quizás, la evolución de la ciencia llegue a compensar la involución del espíritu. Aunque no sé si vale la pena- humanamente hablando- aguardar estos avances como “paliativos” para la superación individual y los avances comunitarios. Quizás no sea esa la solución o tarde mucho en llegar.
Tal vez deberíamos comenzar- todos y cada uno de nosotros- a trabajar para revertir las condiciones sociales que nos empujan a la deshumanización. Y si tenemos en cuenta la cantidad de brazos ociosos que hay, seguro que mano de obra no nos faltará.
La huella de un sueño, decía Duby, no es menos real que la de una pisada. Podríamos involucrarnos en los cambios que necesitamos concretar, como sociedad, en lugar de aguardar que sean otros quienes los produzcan.
Podríamos tratar de detectar nuestros errores y falencias, en lugar de identificar tan rápidamente las de los otros.
Podríamos dejar de echarle, al orgullo, el combustible de la soberbia que divide a los hombres, y tratar de mantener encendidas las brasas de la humildad; porque ésta une, acerca, pacifica el ánimo y enaltece el espíritu.
Podríamos hacer tantas cosas en lugar de sentarnos a esperar que los cambios se produzcan desde afuera.
Podríamos, a lo mejor, construir “muletas” de optimismo, donde sostener la parálisis del ánimo. Fabricar “bastones” de Fe, en donde apoyar la abúlica credibilidad. Elaborar “trípodes” de confianza, que den apoyo a la invalidante depresión.Instalar “pasamanos” de ideales, en los que se afirme la esperanza.
Podríamos encender nuestro “sol interior” para asegurarnos la calidez diaria. Porque como dice Vicente Huidobro: “todo es nuevo, cuando se mira con ojos nuevos”…
¿Nos animaremos a ensayar-con los mismos ojos- nuevas miradas? Tal vez nos ayude a reflexionar el pensamiento de L Beranes: “No hacerlo, no ha producido jamás buenos resultados. Probaré hacerlo, ha obrado casi siempre maravillas. Lo haré, ha conseguido milagros”.
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