Cumplimos 7 años, Gracias a vos!!

Revista: NEUROFELICIDAD - Creciendo como Seres Humanos y Aprendiendo a Ser  Felices

Premio en Comunicación - Federación para la Paz Universal (UPF Argentina) - Ecosoc ONU

http://www.e-neurocapitalhumano.org/imagenes/nch-global.jpg

Misión - Quienes Somos - Qué hacemos - Contacto

 ENTREVISTA

MARITA COPES es Psicóloga Social y Operadora Psicosocial en Salud Mental con formación en Gestión Cultural y Turismo, Economía Social, Liderazgo Social y Magisterio.

Lideró diferentes emprendimientos desde 1990 en Uruguay y Argentina, y, para profundizar la Gestión Integral de la RSE, fundó Código R, para la intervención operativa en la Responsabilidad Social y Desarrollo Sustentable de Empresas, Organismos Públicos, Organizaciones de la Sociedad Civil y Emprendedores.

Es capacitadora en alianzas con Universidades Argentinas y diseñadora del Programa VEs de Voluntariado Especializado, y de Código S, para Organizaciones Sustentables y Sostenibles.

Es técnica de la Norma SGE21 de Forética España en Argentina y participa en diferentes comisiones y mesas de trabajo de RSE en Argentina y Mercosur. Es miembro fundador de la Red Mundial Agua y Juventud, coordinadora del PLACC (Programa Local de Adaptación al Cambio Climático), de la Red Americana de Municipios frente al Cambio Climático y del Nodo Experimental Ecológico Educativo Yanantín.

Ud. es una de las pioneras en el Río de la Plata en Gestión Cultural y Social en diversos ámbitos, ¿puede comentarnos, según su visión, 3 recursos clave para una adecuada gestión de la cultura en las Organizaciones?

Muchas gracias por este concepto que siento excesivo. Pero si ser pionero significa “abrir alternativas” para incluir distintos perfiles de actores, en diversos escenarios (espacios); ensayar métodos de acción (viejos y nuevos), celebrar los logros y revisar los errores que esconden muchas veces, los propios déficits, entonces sí lo acepto. En verdad, se ha tratado de ser y sentirse un “agente de cambio” que emprende y transfiere lo que se impulsa por vocación y convencimiento.

En cuanto a la respuesta solicitada, entiendo que en toda gestión se requiere definir el alcance (de proyectos, expectativas, etc.), contener variables referidas a los procesos de cambio dentro del modelo de progreso decidido, componentes de participación con inclusión, articulaciones de equilibrio territorial (contextos complejos) y sistemas de medición que hagan visible la coherencia entre el adentro y el afuera de la organización.

En los últimos años, la política social se ha instalado como marco necesario y resulta imposible hablar de gestión sin considerarla. Desde esta perspectiva y con las relatividades de cada caso, elijo estos recursos clave:

  1. Un mapa o esquema de los “satisfactores” de la organización y de la comunidad en la que se opera. Sin este marco a doble vía, de valoración de los resultados y/o esfuerzos que articulen algún tipo de evaluación (de desempeño, reconocimiento, acreditación, etc.) sería muy difícil responder al modelo de desarrollo vigente (deuna empresa, organización social, organismo público, o emprendedor) y por tanto aplicar las dinámicas de acción con continuidad.
  1. La “fuerza vital” de la organización (lo que mejor hace o sabe hacer). Interpretar las problemáticas y las oportunidades resultan de la intuición y la percepción, mientras que la ejecución suele depender de la disponibilidad de los recursos (materiales y no materiales) que se tienen o se proyecta conseguir. La autogestión y la autonomía son variables necesarias para la gestión sustentable a largo plazo.
  1. La “visión operativa” en la sostenibilidad de la organización. El grado de inserción en la comunidad tiene un efecto trascendente al transformar el impacto (efímero, de corto plazo) en contribución (aporte más duradero, concitador de compromisos). Aquí convergen diversos tipos de variables:
  • potenciales a desarrollar, desde lo personal (autodesarrollo) y lo profesional (muchas veces cooptado) por la relación laboral pactada;
  • vínculos con organizaciones de distintos perfiles;
  • coexistencia de diferentes modelos de progreso, entre otros.

El foco primario está en los atributos de legitimidad de la “licencia para operar” de quien la otorga y de quien la recibe, asignando a la reputación el valor cultural que la representa.

Tal vez sería oportuno redondear a qué referimos al hablar de cultura y de gestión.

- En cuanto a la CULTURA se origina en las acciones del hombre como sujeto social, “productor de” y “producido por” la realidad en la que participa; reúne todas las formas, modelos o patrones, explícitos o implícitos, de las conductas o comportamientos expresados en el lenguaje, costumbres, creencias, códigos, normas y reglas de la manera de ser, vestimenta, religión, rituales, etc. Ella otorga el sentido de las energías trascendentes del grupo o comunidad que alcanza. “Es ella la que hace de nosotros seres específicamente humanos, racionales, críticos y éticamente comprometidos. A través de ella discernimos los valores y efectuamos opciones. A través de ella el hombre se expresa, toma conciencia de sí mismo, se reconoce como un proyecto inacabado, pone en cuestión sus propias realizaciones, busca incansablemente nuevas significaciones y crea obras que lo trascienden”. (Unesco, 1982).

- Estos elementos como materia prima de la psicología, antropología y sociología (ciencias sociales) en primera instancia, adquieren una nueva entidad ante el concepto de GESTIÓN como herramienta de transformación, propia de las organizaciones (cualquiera sea su perfil) sumando a las ciencias exactas.La forma de operar se instrumenta como una palanca de cambio que interviene en la administración de recursos, información, imagen, comunicación, conductas personales y organizacionales, con la habilitación para adquirir, preservar y desarrollar todos los capitales que proyectamos.

La cuestión es desde dónde se opera y también la etimología nos pone ante dos alternativas: “una es el GESTO como seña o mueca, que nos ubica en una expresión de momento, estatizada en un corto tiempo; la otra es el GESTARE, gestar, dar a luz, dar forma con vitalidad continuada, revitalizada. Cuando decido, lo hago desde gesto; cuando me pregunto qué estoy haciendo (gestando), respondo desde el gestare”, (Vicente Spagnulo, 2006).

Para la Gestión Integral de la RSE, Ud. innovó en herramientas y procesos que paulatinamente comienzan a implementarse en las Organizaciones y Empresas de Argentina: ¿puede explicarnos qué es Código S y que acciones ha llevado a cabo en ese sentido?

Desde la apertura del Pacto Global del PNUD (abril de 2004) pusimos foco en los nudos críticos de la RSE, atentos al abanico de objeciones fundamentadas, de desigualdades de recursos y compromisos directos según las afectaciones, de potenciales desaprovechados, entre otros. Unificamos en la cuestión “de qué hablamos al hablar de responsabilidad” diversos canales de interacción.

Desde la máxima “las necesidades crean las herramientas y no viceversa” diseñamos la web Código R con el nombre Portal de las Responsabilidades y el Desarrollo Sustentable. Fue y sigue hecho con recursos simples, con orden de información (por temas y perfiles de usuario) y capturas de las actualizaciones en tiempo real, desde los sitios con mayores hits en RSE.

Tomamos a la responsabilidad como fenómeno emergente del siglo y nos preparamos para operar en la co-responsabilidad de los grupos de interés, con foco en un mejor aprovechamiento de los procesos en marcha y en la adecuación de pautas exitosas foráneas a nuestra idiosincrasia. Innovamos en el Voluntariado Multidisciplinario como salto cualitativo del tradicional Social, para facilitar el Voluntariado Corporativo, más reciente y a nuestro entender, más funcional al marketing que a la gestión eficiente.

Tras investigaciones y talleres para la reflexión-debate en 2006 obtuvimos los primeros datos de “cómo vemos y ejercemos la R”. Esta consulta nos reveló una mayor tendencia a asociarla con la culpa “del vecino, gobierno, policía, yo … argentino” para significar “no me hago cargo”, al mismo tiempo nos sumamos a la encuesta “cómo somos los argentinos” de TNS Gallup. Esto definitivamente nos indujo a formular la RSE mejor asimilada si se la asociaba a la sustentabilidad.

La debacle financiera de 2008 puso en todos los titulares los términos Sustentabilidad y Sostenibilidad. Interpretando una confusión sobre qué se entendía al referirlos, diseñamos Código S.

Partimos de una hipótesis de trabajo con foco en la calidad de vida integral, conviniendo en hablar de sustentabilidad al generar recursos y de sostenibilidad al gestionar relaciones que dan legitimidad para acreditar apoyo de todos, aportes que recibimos de Alberto Croce (Director de FUNDSES).

CÓDIGO S:

- Se inició en 2009 con apoyos públicos y privados.

- Alcanzó a un centenar de beneficiarios de todos los sectores

- Integró encuesta; coloquios con expertos del ámbito social, privado y público y un ciclo de capacitación heuristica.

- Articuló escenarios académicos y empresarios.

- Produjo un documento “Borrador de Buenas Prácticas S” (LINK)entregado a la Dirección de FOSC, Ministerios Desarrollo Social del Gobierno Ciudad Buenos Aires.

Hoy vemos que Sustentabilidad y Sostenibilidad son términos aliados de la RSE. Si bien eran parte del trabajo de campo, este año se los ha incorporado en la denominación de departamentos o gerencias (reemplazándolo en la mayoría de los casos) e inclusive modificando el nombre de entidades referentes de la RSE nacional.

En Código R hemos optado por promover la relación intrínseca entre lo social y ambiental, más allá del “ser ecológicos” como supuesto limitado e incorrecto, para trabajar la Responsabilidad SocioAmbiental en sentido de que “la naturaleza puede existir sin el hombre, pero éste no puede hacerlo sin ella” (Leonardo Boff, 2011). Por ello, estamos ocupándonos de “las partes duras” de la RSE: la disposición final de los residuos y las cadenas de distribución en la REP Responsabilidad Extendida del Productor y los RAEE Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (chatarra electrónica); las complejidades del Cambio Climático; los marcos regulatorios; las alternativas compensatorias como los Bonos de Carbono, temas con acceso desde internet (Google) a los que quedan invitados.

Considera necesaria la aplicación de la neurociencia (ciencias del cerebro) en los procesos de sustentabilidad y sostenibilidad organizacional? Por qué?

La neurociencia aporta comprensión en todo lo que moviliza a las personas, desde el pensamiento, actitudes y comportamientos (explícitos o latentes). Para quienes trabajamos el modelo “socialmente responsable” articulador del respeto a los derechos humanos, el ambiente y la generación económica, nos aporta elementos que ayudan a descifrar lo particular y lo institucional dentro del contexto global de la gestión (sociocultural, sociopolítica, socioeconómica, etc.).

Las bases neurobiopsicológicas y su vitalidad dentro del hábitat necesariamente armónico en el largo plazo, signan el grado de evolución expresado “en y desde” el aprendizaje. Desde esta perspectiva es que la gestión del conocimiento fundada en el “cómo” (know how) hoy se extiende al “para” qué (know FOR). Si las demandas están centradas en los términos S es imperativo aplicarles el prefijo NEURO, como se ha hecho en el neuromarketing, la neurosexualidad, etc.

NeuroSustentabilidad y NeuroSostenibilidad son líneas disciplinarias para innovar en el entrenamiento de estrategias cognitivas y ejecutivas de una gestión organizacional eficiente. Quedarnos en que se trata de una moda, significa no haber apreciado el potencial en el proceso evolutivo de lo tecnológico (sistematización) y lo humano (empatía y sinergia). Celebro sinceramente que NEUROCAPITAL HUMANO haya tomado la posta para elaborarlo en esta instancia de vanguardia. Está todo por hacer y nos alegra participar desde el momento cero de esta innovación.

Considera que hay que crear Organizaciones Felices? Por qué?

Sin dudas hay que crearlas. La felicidad es el estado genérico de la energía vital expresada en la salud mental-espiritual y física del individuo y por extensión, del entorno que lo contiene. Como condición esencial del ser humano es una de las construcciones sociales con mayor trascendencia.

Por un lado, cada cultura organiza sus satisfactores de acuerdo al modelo vigente, que se mantiene como tal, mientras exista coherencia entre los actores y el medio. Por otro, el hombre vive en función de su participación en organizaciones (con distintos roles, simultáneos o por separado).

La persona y la organización se activan de acuerdo a la energía “que genera y no de la que consume”, un punto fuerte de inflexión para acordar qué satisface y qué otorga felicidad para ambos. Claro que el abanico de opiniones en qué es y cómo se logra, es parte de tomarla como realidad o ilusión.

Una organización que promueve la “cultura de felicidad” basa sus expectativas en un cierto conjunto de valores, en flexibilizar presiones, en la recaudación de compromisos mutuos. Implica contemporizar componentes de goce y plenitud como expresiones máximas y motivos de alegrías o estar bien (cómodo, tranquilo, seguro) como niveles promedio. Este tramo es el más propicio, pero el verdadero desafío está en revertir los efectos de dificultades, errores, fracasos, etc. que cambian de tono y color según desde dónde se observa.

Pensar, sentir y hacer en función de la felicidad significa articular: sentimientos (amor, solidaridad); espacios íntimos (pareja, familia), privados (lugar de trabajo, amistades) y públicos (militancia, ciudadanía). Desde otro plano, la valoración de los beneficios, posesiones materiales, criterios de éxitos, etc. de acuerdo a los estándares del pacto social que rige cada comunidad.

Para crear organizaciones felices tendremos que transitar entre hacer lo que queremos y lo que podemos; entre la capacidad de disfrutar y el deseo como superación espiritual; entre la actitud positiva que esconde el problema bajo la alfombra para seguir como sea y el optimismo que transmuta el dolor en aprendizaje; entre ver y liberarse de los autoengaños que giran en torno a “seré feliz cuando … en lugar de serlo mientras tanto”.

Hay mucho por recorrer desde esta visión homocéntrica y dejando para otro momento, la trascendente y la transmutadora, nos resta ampliar la mirada hacia los innumerables motivos cotidianos, que podrían borrarnos hasta la más leve sonrisa. Sin intención de un final abierto, resumo que es clave poder despegar de las personas vulnerables y de las problemáticas por más duras que fueran.

Es un ejercicio que en lo personal nos preserva la capacidad de entusiasmo, optimismo y felicidad a pesar de lo que suceda, ayudándonos a discernir entre “lo que pasa y lo que hacemos con lo que pasa”. Y desde lo institucional, estaremos mejor preparados para asistir, reparar o mitigar un perjuicio, si estamos debidamente contenidos, para ser parte de la solución y no del problema.

La felicidad que se practica, igual que la solidaridad, en lugar de agotarse, se reproduce.

Les dejo mis saludos, agradeciendo a Neurocapital Humano esta posibilidad de intercambio.

Cordialmente, Marita CopesCódigo R

 

Compartir
print.gif friend.gif
IMPRIMIR ENVIAR
 

 
Powered by Eurofull
Politica de privacidad